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Víctimas de las FARC hablan de perdón y reconciliación

Bogotá, 24 de septiembre de 2015. El acuerdo firmado en La Habana por las Farc y el Gobierno Nacional, que fija la fecha del 23 de marzo de 2016 para la terminación del conflicto armado, es una oportunidad sin precedentes para construir la paz y garantizar la convivencia de las futuras generaciones de colombianos.
A esa conclusión llegaron las víctimas de la confrontación armada en el país durante un emotivo encuentro en la Universidad Católica de Bogotá en el que participó el candidato a la Alcaldía de Bogotá, Rafael Pardo, quien hace 25 años firmó la paz con la guerrilla del M 19, el Quintín Lame y el Partido de Revolucionario de los Trabajadores PRT.
Mientras en Cuba el Presidente Juan Manuel Santos se reunía con los negociadores de la guerrilla y el gobierno y el país aguardaba, bajo tensión, la hora de los anuncios, un auditorio atiborrado de jóvenes escuchaba testimonios de dolor, perdón y reconciliación de personas como Clara Rojas, quien hace una semana perdonó, en medio de lágrimas y promesas,  al guerrillero Martín Sombra, quien fue el carcelero de su largo cautiverio de 7 años.
Con la mirada fija en el horizonte pero sin rasgos de odio, el Senador Mauricio Lizcano, cuya familia fue duramente golpeada por los 9 años de secuestro de su padre a manos de las Farc, evocó las peores horas de su vida y habló de reconciliación.
Harry Giovanni González, hoy Representante a la Cámara y enfundado en una nueva personalidad de construcción de sociedad, les contó a los muchachos sobre el asesinato de su padre a manos de la guerrilla cuando ejercía como Gobernador del Caquetá, un departamento rico pero desangrado por la violencia en el último medio siglo.
“La paz es una gran noticia para Colombia y no hay mejor auditorio para celebrarla que esta juventud, cuyo bienestar en el futuro es el precio que tenemos que pagar por este acuerdo”, dijo Rafael Pardo al evocar a miles de víctimas y a las familias que han padecido un flagelo inenarrable.
El Perdón de Clara
“Estamos viviendo un momento histórico que nunca imaginé. La Justicia Transicional es un punto determinante del acuerdo y por eso ahora debe reinar el optimismo”, dijo Clara Rojas, hoy representante a la Cámara por el Partido Liberal.
En tono mesurado, felicitó a los estudiantes de la Católica porque, les dijo, van a disfrutar de la paz que nosotros, los de otras generaciones, nunca disfrutamos.
“Me alegra estar viva y feliz para disfrutar este desafío, pero la construcción de la paz nos emociona y nos compromete”, dijo.
Y se refirió al encuentro final con su carcelero: “Fue un acto de reconciliación con el señor Martín Sombra, en la cárcel, aquí en Bogotá. Yo no me lo esperaba y él me pidió perdón, reconoció que había causado daño, no solo a mí sino a todas las personas que la guerrilla secuestró y que le entregaron a él para que las vigilara. Cuando la gente habla, hay que creerle. Me llegó al alma y espero que ojalá los demás miembros de las Farc hagan lo mismo y entiendan lo que esto implica para las víctimas y para el proceso de paz”.
 
El Senador Lizcano
 
“Yo hablo como víctima y no como Senador. Imaginen una familia con un  padre secuestrado durante 9 años. Además, mi hermano Juan Carlos estuvo igualmente secuestrado. Yo estaba en la Universidad y cuando mi padre volvió yo era ya Representante a la Cámara. Eso es toda una vida”.
 
Esta expresión de Mauricio Lizcano dejó un  murmullo en el auditorio.
 
Sereno, Lizcano continuó su improvisación: “Quiero que sepan que odiar a los que secuestraron a mi padre, es como sentir que estoy viviendo nuevamente esas terribles horas. En la familia, después de muchas discusiones, decidimos que si no dábamos un paso hacia el perdón, íbamos a seguir encadenados en el dolor. Mi padre, después del secuestro, hizo una maestría con una tesis sobre el perdón”.
 
 
Lizcano comentó que se hizo la pregunta sobre si quería ver en la cárcel a los secuestradores de su padre y dijo:  eso no me cambia nada. Pero sí le resultó importante saber quiénes secuestraron a su padre y por qué losecuestraron.
 
 
Por eso, desde hoy, debe haber un juicio de los máximos responsables, tienen que ir a un tribunal para que se esclarezca la verdad. Y  también que nos pidan perdón.
 
Quien perdona no es el Estado. Perdonmos las víctimas. Lo que sufrimos nosotros, no queremos que los sufra nadie más”, conluyó.
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La Hermana del Gobernador
La Senadora liberal Sofía Gaviria, guarda amor y referencia por su hermano Guillermo Gaviria, quien era Gobernador de Antioquia cuando fue secuestrado y vilmente asesinado por alias  El Paisa, uno de los hombres más sanguinarios de las Farc.
Es presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso.
Ella recordó también al ex ministro Gilberto Echeverry Mejía, quien corrió la misma suerte trágica de su hermano.
“Celebro este acuerdo de paz pero para que las cosas mejoren, debemos tener buena actitud y buenos gobernantes para responder a las necesidades de la gente”.
También habló Marleny Orjuela, luchadora incansable por la libertad de policías y soldados por la guerrilla.
“Compartir momentos de una tragedia es importante para las victimas, para apoyar a las familias, para darles fuerza y esperanza”.
Ella está en Asfampaz desde 1998, apoyando a las familias delos secuestrados. Le secuestraron a un primo hermano que se desempeñaba en la policía antinarcóticos.
El perdón
Ella sostuvo que todavía hay policías secuestrados, como Luis Hernando, retenido en la toma de Mitú, Vaupés, de quien la guerrilla dijo que murió cuando se volvió loco. Y Edgar Murcia, de la toma de Puerto Rico, Meta, quien se voló del cautiverio y aún no se sabe nada. La guerrilla nos debe decir qué pasó con ellos. Nos deben esa verdad”, subrayó Marleny, al recordar que la única versión de la guerrilla es que a Edgard se lo comió un tigre.
Dijo estar dispuesta a perdonar porque las Farc han causado mucho daño a miles de familias y por eso deben prevalecer la bondad y el perdón.
Y su frase final: si ya no le tuvimos miedo a  la guerra, no debemos tenerle miedo a la paz.
Laura García de Pizarro, ex combatiente del M 19, es la viuda de Carlos Pizarro Leóngomez, asesinado en un avión.
Laura, de hablar pausado, recordó lo difícil que fue construir la paz con el M19, hace 25 años. Pero destacó que después de ese proceso, hay antiguos guerrilleros que tuvieron su oportunidad, respetaron los acuerdos y hoy son emprendedores y sostienen a sus familias.
“Debemos de recibir este acuerdo con las Farc como un hecho posible de paz. Estamos cansados de la guerra”, agregó.
 
A Harry Giovanni González, hoy representante a la Cámara, le mataron el papá cuando era gobernador del Caquetá, un territorio martirizado  por la violencia guerrillera.
 
“Las víctimas somos tantas, pero pensamos en vivir mejores tiempos. Mi padre, Jesús Angel Gonzalez, fue asesinado por las Farc. El crimen convirtió a mi madre en padre y nos sacó adelante. Fue el primer gobernador de elección popular asesinado en Colombia”, recordó.
 
González pidió a los jóvenes pensar en que de los 500 mil habitantes del Caquetá, 330 mil han sido víctimas del conflicto armado, y que el 80% de esa cifra ha sido víctima de las Farc.
 
“En el Caquetá la paz sí nos va a cambiar como sociedad, para que en Bogotá no digan que somos unos indios guerrilleros, sino para que reconozcan que somos trabajadores, que producimos leche y caucho y que tenemos muchas cosas positivas”, remató.
 
Pardo
Finalmente, Pardo destacó la trascendencia del comienzo del fin para una guerra que nos ha afectado por 60 años.
Y dijo que Bogotá será  la ciudad del posconflicto, pues hoy es necesario atender con educacion, salud y oportunidades a más de 500 mil desplazados que han llegado a la ciudad.
“Los historiadores discuten cuando empezó la violencia, pero nadie la ubica antes de 1948. Esa violencia ha evolucionado y se ha degenerado. Las Farc son históricamente el grupo que más ha hecho daño a los colombianos. Hoy podemos decir que el precio de la paz es esa guerra que mata personas, que daña familias y frustra sueños”, dijo Pardo.
Recordó el candidato que hay algo más difícil que hacer la paz: sostenerla.
Aludió a la corrupción, la ineficiencia y el narcotráfico como factores de violencia y por eso consideró fundamental que Bogotá se aliste para el posconflicto, y se cambie la manera de gobernar.
“Debemos optar por el diálogo, la participación, la inclusion y evitar enfrentarnos”, puntualizó Pardo.
“El diálogo, por difícil que parezca, es la mejor alternativa para resolver los conflictos. Esa tiene que ser la marca del gobierno de Bogotá que yo voy a ejercer, con mecanismos de diálogo y no con actos autoritarios. Colombia tendrá paz si en Bogotá logramos aclimatar y sostener la paz que se va a lograr en La Habana. La paz es en el territorio y Bogotá es eslabón fundamental para consolidarla”, concluyó Rafael Pardo.

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