Por: Yerly del Pilar Mozo Montilla.–(*)

Pensar  de  que manera  los  animales  permean las  acciones  de  seguridad  en un plan de  gobierno pareciera  un  cuento de ficción, pero  basta  con dar  una  mirada  a la realidad  que sufren los  bogotanos a diario  ante  el  mas  triste  silencio  por  parte  de autoridades y ciudadanos  que  requiere tomen medidas  urgentes  ante  una  problemática  que  trasciende  a  una  sociedad  que  se lucra  del  sufrimiento de humanos  y animales a través del robo  de animales.

Para  poner un poco  en contexto  a los lectores, me parece pertinente empezar  por  contarles, muy  resumidamente  una expereincia  que  he tenido como defensora de  animales:

Me he dado a la tarea de investigar  que existe  mas allá  del robo de animales  y  recorriendo los sitios  donde  la  policia  solo me  recomendó  no  ir  y menos  por  unos  animales,   es increible  ver  las  condiciones  en que  viven las personas  y ni que decir las  de los animales, que  contarlos  fue sencillamente  imposible  pero  sin duda  superan en cantidad a los  humanos  y entre  mas  fina la raza mas  escondidos  en las  casas  los  tienen. Sin embargo, la  amabilidad y curiosidad  con  que fui recibida   por los niños  que  a gritos  y  con  piedras  callaban los ladridos  de los animales  me  permitio  integrarme rapidamente  con  sus  padres  y  vecinos  que me  pedian  ayuda en un  sinfin  de animales  en condiciones  realmente criticas  y  a su vez observaba  como  desesperados  éstos  animales intentaban  alimentarse   de la boñiga  de las  vacas  y  las  sobras  de las marraneras, fue  así  como  me  contaban  lo lucrativo  que  era  el  negocio y  veia  como  no  existia  ningún interés  en los  padres por trabajar quienes con cerveza, cigarrillo  y  palo  de billar en mano contaban sus  historias  ineditas  con  animales  que según ellos  le habian  comprado  a indigentes y  con risas, burlas  y  desprecio  por la  vida de los animales  era vanagloriado  este  personaje  por  señoras, señores, jovenes  y niños que decian  “para que estudiar, yo quiero  ser como  él”

Creí  ese dia  haber  visto  todo lo que necesitaba  hasta que a los pocos  dias  me  llamo otor  niño de esta comunidad, quizas  el  mas  curioso  por  mi visita,  para  pedirme  le  ayudara  por que  su  padre iba a matar  a los  animales  que  nacieran de una  perrita  que  no  era de raza y nadie se los iba a comprar, sin pensarlo dos veces,   me fui  al sector  donde el niño  que  pregonaba inocentemente  con sus  compañeritos  de barrio  era  el mas  defensor  de los animales con  hacha  en una  mano y  un cachorrito  en la otra sin sigilo alguno  me queria  mostrar como mataba el padre  a los animales a lo  que confieso  estaba atonita  e intimidada  ante dicha situación, sin embargo hablando con el padre  logramos  convencerlo  que  nosotros  le dariamos  comida  a todos los animales  del sector si no  mataba esas 7 vidas  inocentes  y  que llevariamos  a los niños  a conocer  un centro comercial  donde  entregarian  los animales  a familias  que  querian adoptarlos  y sin mayor resistencia  afortunadamente  así se hizo,  los animales  fueron  esterilizados, vacunados, desparasitados  y  hoy  disfrutan  del calor  de un hogar, pero  escuchar también a  este niño  diciendome  que  no estudiaba  por que  eso  no  daba plata  y el queria  ser como  su padre que  ganaba mucho  dinero  con la venta  de animales  me  conlleva  a visibilizar  y trabajar  por  solucionar  la  verdadera problemática  que  hay  detras  del robo  de animales.

Como reflexión  a lo anterior  observo  como  los bogotanos, en su mayoria,   desconocen la  capacidad de  sentir  de los animales, principio básico  para  generar  en nuestra  sociedad  políticas  y  actividades  que  promuevan  un trato  digno con los animales y más  aún  que propendan  por  cumplir  el  deber constitucional de “protección reforzada  a nuestra  fauna“.

Promover  las  razas, mas allá  de un  negocio legal  para algunos,  es el primer ingrediente que  necesitan las  personas  dedicadas  al robo de animales, pues son estas  razas la  mayor tentación  para  los  ladrones  por  su  valor económico  que representa  en el mercado, pero  que  sucede  cuando  una  familia  es víctima  de un atraco  con arma blanca,  en  bicicleta, en moto  o  en auto  para  violentamente  quitar  del  nucleo familiar  a  su animal?  A diario  defensores de animales  somos  testigos  de la  angustia y crisis  familiar (tanto para la familia como para el animal) por la  perdida  de un miembro de la familia  sin  encontrar  solución  o ayuda  para  recuperar  su animal.

Y que  decir  de lo que sucede  con el  animal, pues  el  cambio de vida  al  que  son sometidos  después del robo son condiciones contrarias a los conceptos universales de bienestar animal en sus 5 libertades lo cual  se  puede  resumir  en el   secuestro  de una  vida absolutamente  vulnerable.

Cuando  el  animal es  robado,  se hace con el  fin  de  convertir  la vida  de un ser sintiente  en una  maquina  que  fabrica  animales   para  ser  vendidos  en el  espacio público, donde muchas  personas  ante  la  mirada  dulce  de un cachorro sin pensarlo  termina comprandolo  por  compasión  o compulsión y no  por  una decisión responsable del manejo de una nueva vida  en la familia, siendo en muchas ocasiones,  la  familia  un generador  de problemas de convivencia por tenencia irresponsable de animales.

El común denominador  es que estos animales  con apenas un mes de vida,   sin  el  alimento  de su  madre  no les  permite  tener las defensas  para  el resto de su  vida, que además  se venden  sin vacunas generando  problemas  de salud publica, enfermos, desnutridos  y  a los pocos dias  de comprado las  familias  se enfrentan a un drama  de luchar  para  que el  animal  no se muera.

Animales hembras en la mayoría  abandonados  en las calles por  que sus condiciones físicas  no le dan para poder  procrear mas. Los mismos animales que años atrás fueron robados ahora son condenados a morir  en agonía ante la indiferencia de una sociedad y del mismo estado simplemente  como  un pedazo mas de basura  que  ira a los rellenos, eso  si antes no se los comen las aves carroñeras.

Como en nuestra sociedad hay desconocimiento de las pocas leyes  que  podemos utilizar al menos  para denunciar  y buscar a los animales,  no  existe  estadística representativa  de los animales  robados  y mucho  menos  indicios  de esta mafia dedicada al  robo de perros  que  sumado  a  la  policía  ambiental  con  dos camionetas  y 4 policias   que  escasamente  con  su buena voluntad  intentan  hacer  algo por atender  los  casos  de animales atropellados  pero  sin poder hacer nada  por los demas casos  de crueldad entre ellos  el  robo de animales.

Y que  decir  de todos aquellos  bogotanos  que sufrimos  de ver el dolor y la impotencia  de  no poder manejar a diario cientos de casos  de abandono, de maltrato, de abuso, de crueldad, de zoofilia, de secuestro, pero el peor de todo  es el  de la indiferencia  ante una vida que el único delito que cometió fue nacer  en  este mundo tan  inmerecido para los animales.

Es por eso que el robo de animales  sin duda  es  un problema  de seguridad que requiere  policia  especializada   en protección animal  con recursos  para  poder  actuar y atender con soluciones  oportunas  a las  familias  victimas  de este flagelo,  pero  a su vez  requiere  una  gestión de cambio cultural  con oportunidades  laborales  o de emprendimiento en las comunidades   que se dedican a esta actividad  y  para  los ciudadanos  campañas masivas de gran impacto   que promueva  el respeto a la  vida de los  humanos  y animales.a

 

(*) Lider  de la  defensa animal.

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