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Rafael Pardo aceptó este jueves de agosto una cita poco usual para avanzar en un acuerdo con decenas de usuarios de la bicicleta que quieren una mejor ciudad: 9 de la noche en la Biblioteca Virgilio Barco, con el frío típico  de una ciudad que quiere irse a descansar, y al mismo tiempo superar amenazas que la trasnochan como la inseguridad,  la inmovilidad y la contaminación ambiental.

Más de cien ciclistas, jóvenes en su mayoría, acudieron al encuentro para formalizar la presencia de Pardo en un foro de candidatos el próximo 23 de septiembre, para definir el futuro de medio millón de personas que se moviliza en bicicleta.

Los biciusuarios que promueven la revolución del  manubrio y los pedales, llegaron puntuales, con sus cascos, las luces de seguridad y las indumentarias reflectivas ceñidas a sus cuerpos para pedirle al candidato un compromiso por la vida: 55 ciclistas murieron el año pasado por accidentes en Bogotá.

Impactado por la cifra, el candidato notificó por altoparlante que “se montaba al bus de los jóvenes y de quienes promueven la bicicleta como medio de transporte alternativo”.

“Es algo más, candidato: es mejor calidad de vida”. Le dijo un joven que pedalea diariamente 14 kilómetros desde su casa en Kennedy hasta el sitio de trabajo.

Tomó la decisión porque no soportaba el transporte  público.

Fue cuando Pardo les comentó de su propósito de suministrar a la ciudadanía, desde el primero de enero de 2016, cuando según sus palabras se posesione como Alcalde, un transporte público  digno y decente.

“Yomemuevobog”, decía el letrero que Pardo exhibió cuando le suministraron el proyecto de acuerdo de nueve puntos por los biciusuarios y la ciudad.

El texto se refiere concretamente al respeto a los usuarios de la bicicleta, más bicicarriles y ciclorutas, defensa del medio ambiente, promoción de la cultura ciudadana, desestímulo al uso de carros y motocicletas, protección del peatón, participación en toma de decisiones y veedurías, mejoramiento del sistema de transporte público y participación en la toma de decisiones.

Pardo aceptó sin dilaciones el planteamiento general de los biciusuarios: las personas deben ser el centro de toda intervención urbana.

“Yo voy a apoyar este ejercicio de construcción ciudadana. Debe ser validado porque es una acción que está por fuera de los ejercicios políticos. Es un planteamiento de quienes quieren una mejor calidad de vida y el respeto por el espacio público. Quieren una mejor ciudad”, dijo.

Luego recibió un documento con 15 preguntas que deberá responder en el foro sobre presupuestos, ciclo parqueaderos, economías locales, bicicletas  públicas y compromisos ambientales.

Pardo admitió que no usa frecuentemente la bicicleta pero reconoció la importancia de quienes hoy, en este pequeño medio de transporte, representan el 6% de la movilización diaria de ciudadanos.

Recordó su época de estudiante en Holanda, una de las naciones con más cultura sobre la importancia de la bicicleta.

La noche avanzó y con un frío más penetrante, los asistentes al encuentro iniciaron la práctica de lo que más les gusta: rodar por Bogotá.

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